BANXICO, EL RESTRICTIVO

“El club de los restrictivos”. Así es como El Financiero llama al conjunto de bancos centrales pertenecientes a Argentina, Egipto, Colombia, México, Sudáfrica, Venezuela y Perú.  Todos ellos, sin excepción, han elevado sus tasas de interés mientras el resto de los bancos centrales (la mayoría de países desarrollados) han disminuido su tasa o simplemente la mantienen sin mayores cambios. Según una muestra realizada por Bloomberg, al menos 18 bancos centrales han disminuido la tasa este año, mientras que otros 16 la han dejado sin cambio.

No es extraño que Banco de México se encuentre en el club de los restrictivos. El motivo por el cual la estrategia de este conjunto de bancos ha sido aumentar el costo de oportunidad del dinero es por sus acciones ligadas a la defensa del poder adquisitivo de sus monedas que se han visto en un escenario de depreciación a lo largo del año. Esto es, para el caso de México, que el peso ha ido perdiendo terreno en relación con el dólar, y las expectativas de inflación se han comenzado a separar del objetivo planeado lo cual ha despertado las defensas de política monetaria y la alerta máxima por parte de los dirigentes de Banxico, como Agustin Carsterns.

Desde enero de 2016 se ha elevado la tasa de referencia en 150 puntos base. La tasa de interés interbancaria a principios del año era de 3.25% y actualmente se encuentra en 4.75%, esto sin lugar a dudas no beneficia a los deudores y encarece el crédito lo que disminuye el gasto en inversión y consumo privado. Al final, una mayor tasa le pega al crecimiento de un país. Entonces ¿por qué la suben?

Un peligro que nadie nota cuando todo está en orden, que nadie festeja si se mantiene al margen, pero que cuando se sale de control afecta la vida de millones de personas es la inflación general de los precios. El poder adquisitivo de la moneda de cada país. Tener un control de la inflación es esencial para poder tener certidumbre en los mercados e incluso para poder predecir con modelos el comportamiento económico y lo más importante: para tener una calidad de vida decente de la población. Muchas personas no le dan la importancia suficiente a dicho fenómeno económico, sin embargo, casi con seguridad no desearían sufrir los efectos de la misma.

Veamos el caso extremo. Una hiperinflación, es decir, un crecimiento desproporcional de los precios de los productos se ha dado en países como Alemania de Weimar en los años 20, en países africanos en años recientes y actualmente Venezuela está sufriendo una. En el primer caso, por ejemplo, una libra de carne llegó a costar 36 mil millones de marcos. Por lo mismo, el papel valía más que el dinero. Uno entraba a la tienda a las 9 de la mañana y la carne costaba 25 millones y al salir, una hora después, ya costaba otro millón más.

En México se ha mantenido la inflación controlada desde finales de los 90. Las generaciones que vivieron la elevada inflación de los 80 pueden dar fe de lo mismo. Los encargados de mantener bajo control el crecimiento de los precios son los mismos que los encargados de modificar la tasa de interés: Banxico. Según la constitución mexicana el principal mandato del Banco central mexicano es precisamente ¡mantener el poder adquisitivo de la moneda! De allí que los principales movimientos de política monetaria no respondan al clima de crecimiento económico en primera instancia, sino a las expectativas inflacionarias de largo plazo.

Por ello Banxico ha elevado sus tasas al contrario de países como Japón, Gran Bretaña y la Unión Europea. En los últimos meses la depreciación del peso en el libre mercado con respecto al dólar ha provocado una presión sumamente alta en el alza de los precios. Solo por mencionar algunos: el precio del cemento y el acero, ambos insumos de la construcción, han aumentado 50% en lo que va del año. Sin embargo, ese es el aumento específico de dos insumos. En general, la inflación objetivo del banco central se ha mantenido por debajo del objetivo permanente de 3%. Pero esto no seguirá así por siempre. Las predicciones manejan un alza de los precios superior al 3% al finalizar el año. Y a mayor plazo, la tendencia es la misma. Por lo mismo se ha activado la primera línea de defensa y la tasa de interés ha sufrido las modificaciones mencionadas anteriormente.

Mediante los mecanismos que subyacen al activar dicha medida, el ahorro en bancos tiende a dar un rendimiento mayor, por lo que la gente demanda menos efectivo en sus manos y el circulante disminuye entregándolo a las ventanillas. Al finalizar todo el proceso detrás de un aumento de tasas el peligro de la inflación disminuye.

Mucha gente critica que el banco central no defienda al peso frente al dólar, la verdad es que no es el trabajo de la misma institución encargarse de mantener un nivel artificial de tipo de cambio. Vivimos en un sistema de libre flotación donde la oferta y la demanda determinan el precio final de nuestra divisa. El peso bien puede flotar hasta las 24 unidades por dólar y, mientras NO exista peligro de inflación (lo cual es POCO probable si llegase a depreciarse tanto la moneda), Banco de México no está obligado a actuar.

Por ello somos miembros actuales del club de los restrictivos. No es porque nuestros dirigentes no sepan cómo manejar la situación, al contrario, prevén los posibles escenarios de especulación futura. Los europeos bajan su tasa, pero porque su inflación anual es de 0.2% y desean aumentarla a lo que dé lugar, incluso con tasas negativas.

Para concluir, Goldman Sachs asegura que de ganar Hillary Clinton las elecciones de Estados Unidos, el peso se apreciaría 10%. En el caso de ganar Trump, nuestra moneda sufriría una depreciación de 20% y llegar hasta los $24 por dólar. Las elecciones son el 8 de noviembre, ¡corre tiempo!

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Autor: Joseluis Gtz. Longoria

Economista egresado de la UANL Master en Finanzas Corporativas

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