LA ALERTA PERMANENTE Y LA SALUD

Ya he escrito anteriormente sobre la sobreexposición de noticias. Soy fiel creyente de que escribir con libertad nos permite expandir nuestra idea de forma clara ante el público. Pues bien, comencemos a explicar los conceptos centrales, uno por uno, sobre el tema que aquí concierne este viernes de textos:

¿Qué es la sobreexposición de noticias? Quizás un ejemplo sencillo funcione como explicación: Cuando en la mañana leemos una nota informativa sobre un tema negativo suceden una serie de actos inmediatos e imperceptibles: Primero nos enteramos del tema, acto seguido formulamos nuestra opinión al respecto y, entonces, decidimos compartirlo con nuestro círculo cercano (o tal vez no). En este proceso existe la empatía: Al leer la nota, normalmente (y en contra de nuestra voluntad) sentimos lo que el otro sintió y nos apena, nos duele y conmueve. Tras lo anterior, continuamos leyendo otras notas distintas y comenzamos nuestras actividades diarias. No existe ningún problema con esta rutina: Nos enteramos de lo que sucede a nuestro alrededor, somos empáticos, reaccionamos en caso de ser necesario y continuamos con nuestro día.

Imaginemos ahora un personaje ficticio que realiza las acciones anteriores. La rutina anterior suena bien, suena saludable. Sin embargo, existe una tendencia viciosa en el mundo de la información digital e impresa que me gusta llamar “sobreexposición de noticias”.

Supongamos que seguimos en el ejemplo inicial con nuestro nuevo personaje: Ahora la persona ha decidido leer la misma noticia en el noticiero #2, acto inmediato, lee la nota en el noticiero #3, comienza a buscar noticias similares el mismo día en distintos medios de información. En pocas horas, y gracias a su búsqueda en los demás medios de información, nuestro usuario imaginario comparte cada una de las notas incluso, algunas, sin leerlas. A partir de ese momento, el individuo realizará la misma acción todos los días durante meses. Lo hará repitiendo la noticia negativa leyéndola en múltiples medios de información diariamente.

Pues bien, éstas acciones realizadas por nuestro personaje han creado en él la sobreexposición de noticias y sus consecuencias pueden ser negativas para la salud y la mente por sí misma.

Ahora que se ha comentado de forma más clara la idea detrás del concepto de sobreexposición, es necesario mencionar su principal consecuencia: El estado de “alerta permanente”.

¿Qué es el estado de alerta permanente? Resulta que, cuando nuestro individuo de ejemplo continúa exponiendo su subconsciente ante las noticias negativas de las que ya hemos hablado diariamente durante un largo periodo de tiempo, entonces éste almacenará esa información en su mente profunda, como lo hacemos con muchas otras cosas sin darnos cuenta.

Es entonces que la empatía que sintió en primer lugar por las personas de las notas mencionadas ahora se convierte en estrés, preocupación, tensión y enojo. La alerta permanente le impide ver a la persona lo positivo del día, la convierte en un hombre o mujer a la defensiva ante cualquier cosa que le parezca similar a la sobreexposición de noticias a la que ha caído. El enojo segará su visión y el aspecto positivo de la vida le parecerá ahora un sendero oscuro, en donde su salud se verá mermada por el estrés, por la furia.

El estado de alerta permanente funciona como un control en la población: Ante éste padecimiento, la gente no puede responder por sí misma, pues ahora desconfía de todo y, aunque se lo señalen, no podrá identificar fácilmente su padecimiento. La alerta permanente, desconozco si es definida por terceros más letrados en el tema, es una consecuencia de la intromisión de los medios digitales casi las 24 horas de nuestro día. Recién comenzamos a observar sus consecuencias en la mente de las personas.

Un caso interesante, a modo de ejemplo, es cuando un hombre blanco de Estados Unidos que confiaba plenamente en las noticias de los medios digitales en Facebook leyó que la Secretaría Hillary Clinton manejaba una red de menores en una pizzería en Washington. Ridículo, ¿no? Pues bien, este hombre preocupado y estresado por los niños atacó con sus armas dicha pizzería para deshacer la supuesta red que, al final, no existió. Este hombre se encontraba en el estado de alerta permanente debido a las “fake news” que solía leer en sus redes sociales que, cabe destacar, los algoritmos los hacen especiales para él.

Es por ello que trato de compartir la idea entre mis conocidos, de que leer noticias y compartirlas no tiene nada de malo. Incluso fomenta la empatía. Lo que debemos evitar a toda costa por nuestra salud mental y correcto desempeño en el día a día es la sobreexposición de noticias y el estado de alerta permanente. ¡Cuidado con leer la medida de lo necesario en noticias del mismo giro! Como todo en la vida, debemos tener un aspecto balanceado.

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Autor: Joseluis Gtz. Longoria

Economista egresado de la UANL Master en Finanzas Corporativas

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