En Estados Unidos cada año desde el 15 de enero de 1967 los fanáticos del futbol americano celebran la gran final de la NFL (Liga Nacional de Futbol). Millones de personas no solo en Unión Americana sino en el mundo entero observan (ya sea mediante sus televisores o sentados en el estadio e incluso por medio del uso de internet) este acontecimiento de carácter deportivo. Dicha final se denomina Super Bowl (súper tazón) y es tan importante que mueve millones de fanáticos y, lo que es mejor, miles de millones de dólares.
Si alguien no considera interesante el juego, bien podría decidirse por la economía del mismo: el precio de los boletos, la demanda por ver el juego y la cantidad de consumo por reunión son factores que abordaré a continuación en el camino al SB.
Comencemos por la entrada al estadio: ¿Los precios de los tickets del actual Super Bowl (2016) son verdaderamente justificados por la tasa de inflación? ¡No! Las cifras son claras, la tasa de inflación en Estados Unidos en el periodo correspondiente entre 1967 y 2015 fue de 609.6%[1] lo que significa que los boletos aumentaron más de 6 veces su precio. Tomando en cuenta que el promedio de los precios para el primer juego era de $12 dólares[2] significa que dicho promedio ajustado a la inflación para 2016[3] debería ser de $85.16 dólares.[4] ¡Los fanáticos deberían estar desmayándose de felicidad! Pero, ¿Por qué no lo están? Porque el promedio de los tickets vendidos para el SB 2016 fue de $5,134 dólares por unidad.[5] Esto significa un 6028.6%[6] más que precio ajustado a la inflación antes mencionado.
Entonces la explicación de los precios se debe encontrar en el comportamiento de la demanda por Super Bowl: En 1967 la sede del juego contaba con 94 mil asientos disponibles en venta, sin embargo 33 mil asientos quedaron vacíos el día del evento[7]. Significa que solo hubo 64.9%[8] de ocupación en el estadio (la mayoría de la gente se quejaba de los «altos» precios de un partido «más» de americano, si tan solo supieran…), a partir de dicho juego las estadísticas marcan que cada año se han vendido el 100% de los tickets[9] y, suponiendo que toda la población interesada en futbol americano a partir del primer SB desea adquirir un boleto en la final[10], significa que la demanda ha aumentado en estrecha relación con el aumento de los índices de popularidad de dicho deporte en Estados Unidos.
En 1960 el índice de popularidad del “Americano” (21%) estaba por debajo del Baseball (34%) sin embargo para 1972 dicho índice cambió: “Americano” (32%), Baseball (24%) y para 2013 el primero alcanzó una tasa de 39% contra 14% del segundo. A lo largo de los años los fanáticos del futbol se han ido incrementando.[11] [12]
Considerando también que para el año 2015 el 59% de la población de Estados Unidos se consideraba un fanático del deporte (dicho porcentaje se ha mantenido en dicho rango a lo largo de los años)[13] y que la población americana actualmente es de 322 millones de personas[14]. Suponiendo el mismo porcentaje de amor por el deporte en 1967[15] y añadiendo la cifra de población americana de aprox. 200 millones para ese entonces[16] significa que bajo los supuestos antes dichos:
37.76 millones de personas se interesaron en el juego los primeros años de 1970 y dicha cifra aumentó a 74.09 millones de personas para la actualidad. Un aumento del 196.21% en la demanda del deporte en cuestión.[17]
Entonces, existiendo en promedio 80 mil tickets disponibles,[18] la demanda de SB sobrepasa la oferta en una cantidad exorbitante y, por ende, los precios de los boletos se han visto disparados gracias al efecto del mercado y no gracias a la inflación.
¿Y si no quieres ir al estadio? Los dólares gastados (en promedio) por cada reunión en Estados Unidos con el objetivo de ver el SB son 118,[19] los cuales son principalmente por concepto de alimentos y botana.
Entonces el desembolso total en la economía por concepto de alimentos y entradas relacionado con el SB es de: (80,000)(5134) + (74,010,000/5)(118) = $2,157,356,000 de dólares en consumo (2 mil millones).[20]
Sin duda alguna un aumento significativo gracias a una simple y sencilla final entre dos equipos que, al final de todas las cifras antes mencionadas, solo buscan quedar campeones y llenar los corazones de sus seguidores.
(El presente artículo fue escrito para la revista IMEF Universitario y publicada en el mes de febrero de 2016).
[1] http://www.usinflationcalculator.com
[2] http://www.si.com/nfl/2015/01/29/super-bowl-ticket-price-history
[3] http://www.usinflationcalculator.com/inflation/historical-inflation-rates/
[4] Cálculo propio con los datos expuestos.
[5] http://www.usatoday.com/story/sports/nfl/2016/02/04/super-bowl-50-tickets-secondary-market-stubhub/79820832/
[6] Cálculo propio.
[7] http://thesportdigest.com/2011/02/super-bowl-xlv-vince-lombardi-wanted-no-part-of-the-super-bowl/
[8] Cálculo propio con los datos expuestos.
[9] GRUPO REFORMA/ELNORTE/CANCHA/7 de febrero 2016
[10] Primer supuesto del análisis.
[11] http://www.vox.com/2014/10/14/6951261/sports-maps-charts
[12] http://www.gallup.com/poll/4735/sports.aspx#1
[13] http://www.gallup.com/poll/4735/sports.aspx#1
[14] http://www.census.gov/popclock/?intcmp=home_pop
[15] Segundo supuesto del análisis.
[16] https://www.google.com/fusiontables/DataSource?dsrcid=225439#rows:id=1
[17] Cálculo propio.
[18] Tercer supuesto del análisis.
[19] GRUPO REFORMA/ELNORTE/CANCHA/7 de febrero 2016
[20] Cuarto supuesto: se toma arbitrariamente en cinco el número promedio de integrantes de una reunión para observar el SB. El dato es incuantificable a corto plazo para propósitos del análisis.
